Gingivitis y periodontitis: diferencias, síntomas y tratamiento

Las encías que sangran al cepillarse suelen tomarse a la ligera, pero muchas veces son la primera señal de aviso de un problema que, si no se trata a tiempo, puede acabar con la pérdida de dientes. Hablamos de las enfermedades periodontales, que engloban principalmente dos fases: la gingivitis y la periodontitis. Aunque a menudo se confunden, no son lo mismo, y entender sus diferencias es clave para actuar a tiempo. En esta guía te explicamos en qué se distinguen, cómo reconocer sus síntomas y qué tratamientos existen para frenarlas.

Contenidos

¿Qué son las enfermedades periodontales?

Las enfermedades periodontales son infecciones que afectan a los tejidos que rodean y sostienen los dientes: la encía, el hueso y el ligamento que los une. Su origen está en la placa bacteriana, esa película pegajosa de bacterias que se acumula constantemente sobre los dientes y que, si no se elimina bien con el cepillado y la higiene interdental, se endurece y forma el sarro.

La gingivitis y la periodontitis no son dos enfermedades independientes, sino dos etapas de un mismo proceso. La gingivitis es la fase inicial y reversible; la periodontitis es su evolución más grave y, en gran medida, irreversible. La buena noticia es que detener el problema en la fase de gingivitis evita llegar a la periodontitis.

Gingivitis: la fase inicial y reversible

La gingivitis es la inflamación de la encía provocada por la acumulación de placa bacteriana en la línea donde el diente se une a la encía. Es la forma más leve de enfermedad periodontal y, lo más importante, es completamente reversible si se trata a tiempo.

En esta fase, la infección afecta únicamente a la encía, sin dañar todavía el hueso ni las estructuras profundas que sujetan el diente. Por eso, con un tratamiento adecuado y una buena higiene, la encía puede recuperar por completo su salud.

Síntomas de la gingivitis

Los signos de la gingivitis suelen ser sutiles, lo que hace que muchas personas los pasen por alto. Los más habituales son encías enrojecidas e inflamadas, sangrado al cepillarse o al usar el hilo dental, encías sensibles o ligeramente doloridas y, en ocasiones, mal aliento. Un dato clave: en la gingivitis los dientes no se mueven ni duelen, precisamente porque el hueso aún no está afectado.

Periodontitis: cuando el problema se agrava

Si la gingivitis no se trata, la infección puede avanzar y convertirse en periodontitis. En esta fase, la inflamación se extiende por debajo de la encía y empieza a destruir el hueso y los tejidos que sostienen el diente.

Se forman las llamadas bolsas periodontales, unos espacios entre el diente y la encía donde se acumulan más bacterias y donde el cepillado ya no llega. A medida que el hueso de soporte se va perdiendo, los dientes empiezan a aflojarse y, en los casos más avanzados, pueden llegar a caerse. El daño causado a estas estructuras es, en su mayor parte, irreversible: el tratamiento puede frenar el avance, pero el hueso perdido no se recupera de forma natural.

Síntomas de la periodontitis

Además de los síntomas de la gingivitis, la periodontitis presenta señales más marcadas: encías que se retraen (los dientes parecen más largos), mayor sensibilidad e incluso exposición de la raíz, mal aliento persistente y mal sabor de boca, movilidad de los dientes o sensación de que «no encajan» igual al morder, y aparición de espacios nuevos entre las piezas. En fases avanzadas puede haber también supuración (pus) entre el diente y la encía.

Principales diferencias entre gingivitis y periodontitis

Aunque forman parte del mismo proceso, conviene tener claras sus diferencias fundamentales. La gingivitis afecta solo a la encía, mientras que la periodontitis afecta también al hueso y a los tejidos de soporte. La gingivitis es reversible con tratamiento; la periodontitis solo puede frenarse, pero el daño ya causado no se revierte. En la gingivitis no hay pérdida de hueso ni movilidad dental; en la periodontitis sí. Y mientras la gingivitis se resuelve con higiene profesional y buenos hábitos, la periodontitis requiere tratamientos más específicos y un seguimiento continuado.

La idea que conviene retener es sencilla: toda periodontitis empezó siendo una gingivitis. Actuar en la primera fase lo cambia todo.

Tratamiento de la gingivitis y la periodontitis

El tratamiento depende directamente de la fase en la que se encuentre la enfermedad, de ahí la importancia del diagnóstico temprano.

Para la gingivitis, el tratamiento suele ser sencillo. Una limpieza dental profesional (profilaxis) elimina la placa y el sarro acumulados, y a partir de ahí basta con mantener una buena rutina de higiene en casa —cepillado correcto, hilo dental o cepillos interdentales— para que la encía recupere su salud. En pocas semanas la mejoría suele ser evidente.

Para la periodontitis, se necesita un abordaje más profundo. El tratamiento de base es el curetaje o raspado y alisado radicular, una limpieza profunda por debajo de la encía que elimina las bacterias y el sarro alojados en las bolsas periodontales y alisa la superficie de la raíz para favorecer que la encía vuelva a adherirse. En casos avanzados puede ser necesaria cirugía periodontal para reducir las bolsas o regenerar tejido, y en ocasiones se recurre a antibióticos como apoyo. Además, la periodontitis exige un mantenimiento periodontal de por vida, con revisiones y limpiezas periódicas para mantener la enfermedad bajo control.

Cómo prevenir las enfermedades periodontales

La prevención es, con diferencia, la mejor estrategia, y además está en gran parte en tus manos. Las claves son mantener una higiene bucal completa (cepillado dos veces al día e higiene interdental diaria), acudir a limpiezas dentales profesionales de forma periódica, no fumar —el tabaco es uno de los principales factores de riesgo—, y revisar las encías ante cualquier signo de sangrado o inflamación sin esperar a que el problema avance. Detectar la gingivitis a tiempo evita prácticamente siempre llegar a la periodontitis.

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Preguntas frecuentes sobre la gingivitis y la periodontitis

¿La gingivitis se cura del todo?
Sí. La gingivitis es reversible y se cura por completo si se trata a tiempo con una limpieza profesional y una buena higiene bucal, ya que en esta fase el hueso todavía no está dañado.

¿La periodontitis tiene cura?
La periodontitis no se cura en el sentido de recuperar el hueso perdido, pero sí se puede controlar y frenar su avance con el tratamiento adecuado y un mantenimiento periodontal continuado. Cuanto antes se trate, mejor será el pronóstico.

¿Por qué me sangran las encías al cepillarme?
El sangrado de encías es uno de los primeros signos de gingivitis y suele deberse a la acumulación de placa bacteriana. No es normal y no conviene ignorarlo: es el momento ideal para actuar antes de que el problema avance.

¿Se puede tener periodontitis sin darse cuenta?
Sí. La periodontitis puede avanzar de forma lenta y con pocas molestias en sus fases iniciales, por lo que muchas personas no son conscientes hasta que aparecen síntomas como la movilidad dental. Las revisiones periódicas permiten detectarla a tiempo.

¿La enfermedad periodontal afecta solo a la boca?
No solo. Diversos estudios relacionan la enfermedad periodontal con problemas de salud general, como enfermedades cardiovasculares o el control de la diabetes, lo que refuerza la importancia de mantener unas encías sanas.