Cómo lavarse los dientes de forma correcta: técnicas para prevenir las caries y otros problemas bucales

Lavarse los dientes es una de las acciones que debemos llevar a cabo todos los días de nuestra vida. La salud bucodental y conseguir unos dientes blancos depende en gran medida de la forma y frecuencia con la que nos cepillamos los dientes.

Además, disfrutar de una sonrisa sana y blanca tiene un impacto muy positivo en nuestra autoestima. Pero ¿sabes cuáles son las técnicas para lavarse los dientes correctamente y conseguir la mejor salud bucodental?

Si quieres no tener que preocuparte por el estado de tus dientes nunca más presta mucha atención a todos los consejos que te proponemos en este artículo, y prepárate para no dejar de sonreír.

1. Pasos a seguir para cepillarse los dientes

Cepillarse los dientes es el primer paso y el más importante de la higiene bucal habitual, tal como aseguran instituciones como la American Dental Association (ADA).

El número mínimo de veces que tienen que lavarse los dientes al día es de dos, pero todos los expertos coinciden en que  lo ideal sería lavarlos después de cada comida que realicemos.

Una correcta higiene de los dientes después de la cena, y antes de irnos a dormir, es absolutamente imprescindible para evitar la aparición de las molestas caries.

Por la noche las bacterias tienen muchas más horas para trabajar y atacar el esmalte pudiendo provocarnos alguna enfermedad periodontal o caries. Las bacterias se alimentan de los restos de alimentos y producen ácidos que atacan el esmalte, que unido al hecho de que nuestra boca fabrica menos saliva que durante el día hace que los dientes estén menos protegidos.

Para lavarse los dientes es necesario comprar un cepillo de cerdas suaves para evitar que nuestras encías sufran algún tipo de daño. Es importante que el tamaño y la forma del cepillo de dientes se adapten siempre a nuestra boca para que podamos llegar a todas las zonas con facilidad.

A menudo las personas consideran que los cepillos de cerdas duras pueden quitar los restos de alimentos mejor que los de cerdas suaves, sin embargo, esto es del todo erróneo. Además, si usamos cepillos de cerdas duras podemos causar gravísimos daños en nuestras encías.

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Debido al uso diario, los cepillos de dientes se desgastan y dejan de servirnos, por lo que tenemos que reemplazarlo cada 3 o 4 meses.

La pasta de dientes que utilicemos debe adaptarse a nuestras necesidades, ya sea prevenir la aparición de caries o fortalecer nuestras encías. Gracias a los avances en el campo de la odontología podemos encontrar pastas dentífricas con todos los sabores e infinidad de funciones como: blanqueamiento, prevención de caries, prevención de mal aliento, fortalecimiento de encías o protección total.

A menudo se cree erróneamente que cuanta más cantidad usemos de pasta de dientes mejor resultado obtendremos al lavarnos los dientes. Lo cierto es que la cantidad recomendable por los especialistas es el tamaño de un garbanzo, ya que es lo mínimo que se necesita para producir espuma con el contacto de nuestra saliva y agua. Si lo deseas, también  puedes cepillarte la lengua suave pero enérgicamente para ir haciendo desaparecer gran parte de las bacterias que se acumulan tras comer alimentos. Cepillarnos la lengua es una de las mejores formas de prevenir el mal aliento y que suele olvidarse.

Una vez que te hayas cepillado correctamente, llega el segundo paso a seguir: el hilo dental. Aunque pueda parecer innecesario y su uso sea algo doloroso al principio es absolutamente necesario para combatir las caries que se forman entre los dientes.

Coge una pequeña cantidad de hilo dental de aproximadamente 10 o 15 centímetros y pásala delicadamente entre tus dientes sin causarte sangre en las encías. Gracias al hilo dental podrás retirar los restos de comida que no pudiste limpiar con tu cepillo de dientes. El hilo dental es de gran utilidad cuando comemos fresas, palomitas, carne mechada y frutos secos.

Por último, tras haber retirado todos tus restos de comida con el cepillo y el hilo dental tienes que utilizar un enjuague bucal. Busca en tiendas especializadas o grandes superficies el que más te interese por funcionalidades y sabor. Además de protegerte la boca de bacterias que hayan podido quedar escondidas te aportará una gran sensación de confort y aliento fresco. El enjuague bucal no es solo para personas que sufran de halitosis, sino que es vital para eliminar la placa que se nos forma en los dientes y las bacterias que se acumulan en nuestra boca.

2. ¿Cuál es la mejor técnica para lavarse los dientes?

formas de lavarse los dientes

El cepillado de los dientes no debería durar más de 4 minutos y  se puede realizar con un cepillo manual o eléctrico, dependiendo de nuestras preferencias y destreza  al lavarnos los dientes.  La mejor técnica de lavarnos los dientes es:

  • Colocar el cepillo formando un ángulo de 45° con las encías.
  • Mover el cepillo hacia delante y  hacia atrás con movimientos cortos.
  • Cepillar los dientes por todas sus superficies exteriores e interiores.
  • Inclinar el cepillo en sentido vertical y realizar  varios movimientos arriba y abajo para limpiar las superficies interiores.
  • Masajear las encías suavemente con el cepillo de dientes humedecido.
  • Cepillar la lengua para eliminar las bacterias y conseguir un aliento fresco.
  • Usar seda dental o un limpiador interdental. Las bacterias que causan la caries sobreviven entre los dientes, allí donde las cerdas del cepillo no llegan, como por ejemplo en la línea de las encías.

3. ¿Por qué lo que comemos es importante para nuestra salud bucodental?

Para el cuidado completo de los dientes es imprescindible que llevemos siempre una dieta saludable donde abunde el consumo de agua y se eviten los refrescos. Por otro lado, el consumo en exceso de café, té o bebidas ácidas, puede debilitar el esmalte y las encías.

Los alimentos recomendados para conseguir que una dentadura fuerte y sana son:

-Frutas: la manzana o la naranja ayudan a producir saliva en nuestra boca, por lo que protegemos a los dientes frente a la placa. Además, las frutas son fuente de vitaminas que sirven para eliminar bacterias y evitar las caries.

cepillar los dientes

Los principales beneficios de consumir diariamente alguna pieza de fruta son:

  • Hidratan nuestro organismo.
  • Ayudan al funcionamiento del aparato digestivo.
  • Favorece el drenaje de líquidos por ser diuréticas y depuradoras de nuestro organismo.
  • Proporcionan vitaminas antioxidantes naturales.
  • Aportan minerales.
  • No aportan grasas.
  • Proporcionan fibras vegetales solubles.

Los especialistas en nutrición aseguran que una ración diaria compuesta por 3 o 4 frutas nos aportaría la cantidad de vitamina C que necesitamos diariamente.

-Lácteos: la leche, queso y yogures permiten que nuestros dientes permanezcan fuertes y sanos por más tiempo. Evita consumirlos con azúcar para no dañar el esmalte de tus dientes.

-Frutos secos: presenta elevadas cantidades de vitamina B6 y ácido fólico. Además, al tener sales minerales como el calcio, hierro, magnesio o zinc, sirven para restablecer el pH sanguíneo.

Muchos frutos secos como las nueces aportan ácidos grasos omega-3, 7 palmitoleico y 6 linoleico. Es importante comprarlos sin que lleven sal para no afectar a nuestro nivel de colesterol y consumirlos junto con líquidos. Es decir, si por ejemplo queremos comer un puñado de almendras crudas deberíamos tener preparado un buen vaso de agua.

4. ¿Qué es la halitosis y por qué puede originarse por un mal cepillado de dientes?

La halitosis consiste en el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca y en la actualidad afecta a una de cada dos personas.

Habitualmente, la halitosis se considera un problema de carácter social relacionado con una higiene bucal deficiente o con enfermedades de la cavidad oral. Sin embargo, en muchas ocasiones puede ser una manifestación de alguna otra patología.

Las causas de la halitosis oral pueden ser patológicas y no patológicas. Las no patológicas son:

  • Aliento matutino: cuando dormimos el flujo de la saliva disminuye y crece el número de bacterias productoras de gases malolientes.
  • Edad: muchas veces los ancianos sufran cambios regresivos en las glándulas salivales y afecten a aspectos como la calidad y cantidad de la saliva.
  • Prótesis dentarias: muchas veces en las dentaduras postizas, implantes dentales y en los puentes se acumulan restos de comida.
  • Fármacos: hay medicamentos que producen xerostomía (boca seca), como los anticolinérgicos, antidepresivos, etc.
  • Tabaco: fumar crea un aliento característico que puede durar algunos días más, incluso después de haber dejado de fumar.
  • Periodos de ayuno
  • Dieta: la cebolla, ajo o alcohol pueden producir malos olores.

Por otro lado, las causas patológicas son:

  • Enfermedad periodontal
  • Higiene oral deficiente
  • Infecciones en la faringe por virus.
  • Necrosis por radioterapia y quimioterapia.

Halitosis

Siempre una mala higiene oral impide la correcta eliminación de la placa bacteriana, provocando el crecimiento de bacterias.

Los lugares más comunes donde se suelen acumular las bacterias son: lengua, espacios interproximales, área subgingival y abscesos.

Esperamos que te haya resultado de gran utilidad e interesante este artículo para saber lavarse los dientes correctamente. Si necesitas más información y asesoramiento para disfrutar de la mejor salud dental ponte en contacto con nosotros.

 

 

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