Placa dental, causas y cómo eliminarla

Lucir una sonrisa perfecta es una de las preocupaciones que tenemos en nuestro día a día y mantener la boca sana no es tan complicado si le prestamos la atención adecuada a la limpieza. Uno de los principales problemas que podemos encontrarnos a la hora de mostrar una dentadura aparentemente sana, es la aparición de la temida placa dental.

Es un residuo pegajoso e imperceptible a simple vista que se crea de forma constante en los dientes o las encías, esto puede ocurrir tanto por el día como por la noche mientras estamos durmiendo. Por desgracia la placa dental no desaparece por completo ni siquiera lavándonos los dientes varias veces a lo largo de la jornada. Debéis saber que, entre comida y comida, siempre se irán concentrando en la boca restos de esas bacterias y es imposible evitar que esto no suceda por muy meticulosos que seamos en nuestro aseo. Aunque si es cierto que la única forma de subsanarlo es cepillándose los dientes o, en su defecto, aplicar chorros de agua a presión.

Además del cepillado obligatorio al que estamos acostumbrado, existen distintas maneras para completar una mejor higiene y conseguir reducir las bacterias que se acumulan entre los dientes, sólo hay que tener claro lo importante que son, hacer varios cepillados diarios, de esta forma acabaremos con el máximo posible de lo que conocemos como placa dental, un trabajo que no es nada fácil. Según los especialistas, el cepillo eléctrico es la herramienta que cumple a la perfección con el objetivo, aunque el manual también es muy eficaz, el eléctrico es capaz de controlar la presión sobre los dientes, por tanto, no desgasta tanto el esmalte y a su vez llega a algunas zonas de difícil acceso.

El hilo dental puede ser un gran aliado si se usa correctamente. Ya que la placa dental no da tregua y se crea de forma continuada durante todo el día, este utensilio es la mejor opción para utilizar después de las comidas para deshacerse de cualquier resto de alimentos. El enjuague bucal, con características concretas para fortalecer el esmalte o proteger las encías, también es recomendable para un cuidado más exhaustivo como añadido al cepillado y al hilo.

Para combatir la placa también hay que tener en cuenta los alimentos que tomamos. Por ejemplo, la manzana o la zanahoria son perfectas para la salud bucal, al igual que los productos lácteos. Por el contrario, hay ciertos comestibles que no les hacen ningún favor a los dientes, entre ellos está el café o las patatas fritas que contienen almidón y desgasta el esmalte. Hay vicios que tampoco acompañan en beneficio de nuestra dentadura. El tabaco es probablemente el mayor enemigo de los dientes debido a que la persona fumadora no sólo se enciende un cigarrillo al día, que ya es bastante perjudicial. Las manchas de tabaco y colorantes pueden ser los más dañinos para la boca.

Sin embargo, por mucho que nos preocupemos no hay que hacerlo en exceso ya que, esos restos de alimentos, los azúcares y la propia saliva en su conjunto son los encargados de generar esas bacterias que se quedan aferradas a los dientes y encías creando un microorganismo con el que convivimos a diario sin darnos cuenta que está ahí. Si bien, por salud, se recomienda realizar una exploración anual para revisar nuestra dentadura y comprobar que todo está adecuadamente.

PLACA DENTAL Y SARRO

Encías

El verdadero problema llega cuando esa placa dental, a la que antes temíamos, se convierte en sarro, esto se entiende como la placa endurecida que se pega al esmalte de los dientes y la encía. Es entonces cuando debemos tomar medidas de manera urgente y visitar a un experto en higiene bucodental para que elimine cualquier rastro antes de sufrir enfermedades graves.

Aunque pensemos que la placa dental y el sarro es lo mismo existe una gran diferencia entre estos dos términos. Cuando abandonamos la limpieza diaria, la placa comienza a acumularse y ya no encontraremos ningún cepillo mágico capaz de acabar con los residuos, en ese caso hay que acudir a un dentista para que lo solucione antes de sufrir enfermedades como, periodontitis, caries o gingivitis, entre otras.

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